Se supone que tenemos que dar limosna y ser buenos y todas esas cosas de paridas mentales. Pos bien, que
prediquen con el ejemplo. Porque yo voy a la iglesia y me encuentro con figuras de 3 millones, cuadros de 500.000
ptas, un copón de oro.... No crees que ese dinero les vendría mejor a los del tercer mundo por ejemplo?
R. Supones bien. Si Dios es nuestro Padre y todos nosotros somos hermanos, tenemos la obligación de ayudar a los
más desfavorecidos. Inscríbete como voluntario en Cáritas, en Manos Unidas o en cualquier otra institución de la
Iglesia y descubrirás un mundo del que muchos no tienen ni la menor idea. Se lucha contra las drogas, contra el
sida, se mantienen hospitales, casas de acogida, comedores, ayudas a los necesitados,…y todo esto, no sólo ahora,
sino desde hace dos mil años.
Respecto al dinero y a los tesoros de la Iglesia convendrá, una vez más, aclarar cosas sabidas: Cierto que hay
Iglesias con verdaderos tesoros, pero por cada una de estas existen cientos que malviven con serias dificultades.
Esos tesoros, donados libremente por los fieles, están a la vista de todo el mundo. Si la Iglesia no los hubiese
conservado ¿ Dónde estarían? ¿Dónde están los tesoros de la desamortización de Mendizábal? En manos de los
cuatro ricos de entonces. Si hace 500 años se los hubiese dado a los pobres, ¿No habría pobres hoy? ¿En manos de
quienes estarían? El Palacio de la Moncloa, el de las Cortes, el museo del Prado, los grandes sueldos de los
políticos, de los futbolistas, esos enormes campos de fútbol, docenas de museos ¿ No reúnen inmensas cantidades
de dinero? ¿ Por qué no se reparten entre los pobres? Muchos de nosotros tenemos coches y casas mientras
millones de personas mueren de hambre o enfermedades ¿ Por qué no repartimos , por lo menos, la mitad de lo que
nos sobra? ¿ O es que sólo la Iglesia tiene que repartir sus tesoros? En realidad la Iglesia mantiene y conserva con
grandes gastos esos tesoros sin disfrutarlos ella misma. En el Vaticano nunca hay dinero suficiente para cubrir los
gastos más perentorios, y en nuestras parroquias, tampoco.
Particularmente, cualquiera de nosotros hacemos regalos- a veces muy caros- a nuestros padres, novias o personas
queridas, simplemente porque las queremos y queremos demostrarles nuestro amor. ¿ A Dios, nuestro creador, a
quien debemos amar sobre todas las cosas, no le podemos hacer ningún regalo? En Jn 12, 3-8 leemos “… María (la
hermana de Lázaro) tomando una libra de ungüento de nardo legítimo, de gran valor , ungió los pies de Jesús y los
enjugó con sus cabello, y la casa se llenó del olor del ungüento. Judas dijo ¿Por qué ese ungüento no se vendió en
trescientos denarios (El jornal de un año de un obrero ) y se dio a los pobres?…Jesús contestó: “Déjala, lo tenía
guardado para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mi no me tendréis
siempre”. Hay que ser un poco miserable y un poco Judas para negar a Dios lo que no negamos a los hombres.
domingo, 11 de octubre de 2009
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