martes, 13 de octubre de 2009

Hay una sobrefinanciación de la Iglesia?
Es todo lo contario La IGLESIA CATÓLICA ESPAÑOLA
AHORRA al ESTADO más de 31.000 MILLONES de
EUROS (5,19 billones de pesetas)
Semejante es la cifra que tendría que costear el Estado
español para sustituir la labor social que realiza la
Iglesia.
Levantar sus colegios y hospitales, atender a los
enfermos, ancianos, marginados, niños e indigentes,
mantener las
instalaciones... toda una red de actuaciones que se
sostiene gracias a la esmerada y silenciosa labor de los
católicos.
más de 31.186 millones de euros (cerca de 5,19 billones,
con b, de pesetas). Esta escandalosa cifra es lo que le
costaría a la Administración Pública toda la labor de
la Iglesia en el hipotético caso de que ésta desapareciese
o
dejara de hacerse cargo de sus colegios, hospitales,
ambulatorios, dispensarios, organizaciones no
gubernamentales... La labor es tan amplia y los datos
tan cuantiosos que resultan más comprensibles
analizándolos
en los tres grupos mayoritarios de acción -enseñanza,
sanidad y obra social- y partiendo de este supuesto:
¿qué le
costaría al pueblo español mantener con sus impuestos
las actividades de la iglesia y construir y sostener los
centros
desde donde las realiza? Tradicionalmente la Iglesia
siempre ha jugado un papel fundamental en la
enseñanza. Algo
lógico, puesto que antes de que el Estado financiase la
Educación (y la Sanidad, y la obra social...), ella ya
tenía escuelas. Tal y como señala el semanario Epoca en su
último número, las distintas congregaciones religiosas
mantienen en activo 5.141 centros entre guarderías,
centros de Educación Infantil, Primaria, ESO y
Bachillerato, en
cuyas aulas se sientan 990.774 alumnos dispuestos a
compaginar las matemáticas y la literatura con el
aprendizaje
de los valores cristianos. Según la estimación del exsecretario de Estado de Universidades, Álvaro
Marchesi, el
coste medio por alumno es de 2.989 euros. Así, la Iglesia
se gasta en sus alumnos unos 2.962 millones de euros,
pero con la ayuda de 1.783 millones que aporta el
Estado, la cifra se reduce a 1.178. A esto hay que añadir
que si,construir
un colegio público cuesta alrededor de 3 millones de
euros,
el Estado debería invertir 15.423 millones para ofrecer
el mismo servicio que hace la Iglesia -algo menos que el
presupuesto de 2004 para los ministerios de Defensa,
Interior y Fomento- si la Iglesia no prestase sus servicios,
tendrían
que aumentarse los impuestos. El beneficio es doble:
para los beneficiados y para los contribuyentes». La
obra
sanitaria de la iglesia no es menos esmerada. Sus 107
hospitales, 128 ambulatorios y dispensarios, 876 centros
para
ancianos, enfermos crónicos, terminales y
minusválidos, atienden a 387.356 personas al año. Para
ello cuenta con
51.312 camas que le cuestan 270 euros al día. 0 lo que es
lo mismo, 5.056 millones de euros al año. Además,
teniendo en cuenta que construir un hospital cuesta del
orden de 50 millones de euros, y el resto de los centro
unos 4 millones, el Estado deja de hacerse cargo de 5.350
millones en hospitales y de 4.016 en otros centros. La
obra
social de la Iglesia es muy amplia. Según datos del año
2000, sólo con las aportaciones monetarias de Cáritas
(155
millones, de los cuales 47 corrían a cargo del gasto
público), Manos Unidas (43 millones en 2003, con una
ayuda
estatal de 9 millones) y Obras Misionales Pontificias, (21
millones en 2000), el Estado tendría que haber aportado
163 millones. Además, financia el 80 por ciento del
patrimonio histórico y artístico de España. Así las
cosas, no
parece demasiado sensato decir que el Estado mantiene
a la Iglesia católica

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